Torcuato Di Tella nació en Capracotta, Italia, en 1892 y a los 13 años llegó a este país. Siempre consideró que el elemento humano era el punto de partida para una superación social y su particular visión del mundo lo llevó a emprender infinitas actividades con el fin de que la Argentina rural se transformara en una nación industrializada y moderna.

Recibido de Ingeniero, Di Tella introdujo la producción en serie y la organización científica del trabajo en la industria nacional. Se dedicó enérgicamente tanto a la acción filantrópica como a desarrollar su empresa, SIAM Di Tella, que llegó a transformarse en el grupo industrial más importante de América Latina.

Demócrata convencido, Di Tella luchó activamente contra el fascismo en Italia. Además, se desempeñó como Profesor de Economía en la Universidad de Buenos Aires y formó una colección de pintura que hoy enriquece el patrimonio del Museo Nacional de Bellas Artes.

Di Tella fue miembro del Directorio de la Unión Industrial, representó a Argentina en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo, creó anteproyectos de legislación del trabajo y seguridad social, escribió libros y dio conferencias sobre el tema. En pocas palabras, representó lo que puede ser un país convencido de tener un futuro.

El símbolo

Las tres barras paralelas distintivas de la fábrica SIAM sugieren la idea de una letra “S” apuntando hacia arriba. El símbolo, sin embargo, representa algo más. Se trata del mismo que en la Edad Media distinguía a los artesanos de muy alta calificación, alcanzada bajo autorización y responsabilidad de las corporaciones o gremios que fiscalizaban la competencia de quienes podían ostentarlo. Algo así como los sellos de control de calidad en la industria actual. Las tres barras significaban, también, el intelecto activo. La tradición en SIAM Di Tella ha querido que el símbolo de las tres barras “sirva para señalar a una empresa que realiza en la acción práctica lo que la mente teórica va concibiendo”.