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Clarín
29/08/17

Plata, política y algo más, detrás de la pelea por el Fondo del Conurbano

Según el autor, "allí donde se cruzan plata y política valen ciertas definiciones de Carlos Gervasoni de la Universidad Torcuato Di Tella. Sobre todo por cómo distingue las provincias 'productivas' de las 'rentísticas'"

Por Alcadio Oña

La fórmula consiste en sumar las recaudaciones por Ingresos Brutos y Sellos y cruzarlas con el PBI de cada provincia. Del ejercicio sale una medida del “esfuerzo fiscal” que unas y otras hacen o no hacen para cubrir sus gastos. Plata, al fin.

A partir de ese resultado que toma los dos grandes impuestos del interior se definen seis categorías según el esfuerzo que realizan. Van desde una máxima; a otra alta y a una medio alta, hasta las medio bajas, las bajas o directamente aquellas que ponen un empeño mínimo.

El valor del trabajo anida, entre otras cosas, en quien ha sido su autor: el subsecretario de Relaciones con las Provincias del Ministerio del Interior, Paulino Caballero.

Para más datos, un funcionario involucrado en el Pacto Fiscal que contendrá gastos y congelará empleos y que, además, está en el medio de controversias de los gobiernos provinciales con el nacional. Empezando por el agitado Fondo del Conurbano.

Dicho esto, que por cierto no es poco, ahora la pirámide de Caballero. En el escalón superior de las jurisdicciones del máximo esfuerzo coloca a Misiones, Tucumán, Neuquén y Buenos Aires. Y en las del mínimo esfuerzo, a Santiago del Estero, San Juan, Chubut y La Rioja.

Ni máximo ni alto, dentro de la categoría del más o menos altofigura la Ciudad Autónoma gobernada por Horacio Rodríguez Larreta. Y entre las del medio bajo están Córdoba, Santa Fe y la oficialista Jujuy.

Otra medida del funcionario de Interior evalúa el gasto por habitante y el empleo público por cada mil habitantes. Allí las notas menos favorables se las llevan, entre otras, Tierra del Fuego, Santa Cruz y La Pampa. En el podio de las notas altas ubica a Buenos Aires, Tucumán, Salta, Córdoba y Santa Fe. Por la mitad de la tabla aparece la Ciudad Autónoma.

Está claro que cualquier queja sobre las definiciones y/o calificaciones de Caballero deben ser dirigidas al propio Caballero. Puede ser al correo que él puso al pie de su relevamiento: pcaballero@mininterior.gob.ar.

Pero no deja de ser un dato bastante difundido que las plantillas de personal consumen un elevado porcentaje del gasto público provincial: alrededor del 50% para el promedio y cerca del 70%en casos extremos. O sea, cubren bastante o muy poco a través de los recursos propios: nuevamente, la medida del “esfuerzo fiscal” de Caballero.

Ya ha sido comentado desde aquí que con sus más y sus menos desde el año 2000 el gasto provincial creció 60%. Y un impresionante 90% el de los municipios. Clarísima, la mano de la política.

El análisis de Caballero integró un seminario promovido por la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata, con una introducción a cargo del ex ministro Jorge Remes Lenicov, un egresado de la casa.

Allí donde se cruzan plata y política valen, por lo polémicas, ciertas definiciones de Carlos Gervasoni de la Universidad Torcuato Di Tella. Sobre todo por cómo distingue las provincias “productivas” de las “rentísticas”.

En el lote de las “productivas” sitúa a Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe, porque son económicamente grandes y tienen un sector privado fuerte. Dice que en buena medida se financian con ingresos propios y que algunas o la mayoría reciben de la Nación menos fondos que los recaudados por la AFIP dentro de sus territorios.

Económicamente chicas y con un sector privado débil, entre las “rentísticas” incluye a Catamarca, Chaco, Formosa, Jujuy, La Rioja, Santa Cruz y Santiago del Estero. Y como los recursos que generan son escasos, resultan muy dependientes de los fondos nacionales.

Hay otra caracterización de Gervasoni que, aunque es pariente de las cuentas fiscales, vira el foco hacia especies diferentes.

Dice que en las “productivas” existen confrontación política, electorados volátiles e independientes y que sus gobernadores suelen ser menos disciplinados al poder central.

También, que en las “rentísticas” los oficialismos son casi invencibles, que entre ellos y el poder central abundan alianzas robustas y que desde 1983 han tenido un acceso “desproporcionado” a la Casa Rosada: Carlos Menem y Néstor Kirchner, para el caso.

Gervasoni anota, además, que disponen de más senadores que las “productivas” y no muchos menos diputados. Por donde se lo mire, dice, en este modelo federal la gran derrotada es la provincia de Buenos Aires.

Dos definiciones finales asociadas a lo que le cuesta al gobierno nacional conseguir el respaldo de unas y otras. “Políticamente caro” en las productivas y “políticamente barato” en las rentísticas.

Junto a semejante ensalada conviven gastos y presión impositiva récords, más déficits considerables; una coparticipación muy despareja y muchos recursos concentrados en el Estado nacional.

Este es el telón de fondo que ahora anima algunas discusiones fiscales grandes.

La primera y más caliente toca al Fondo del Conurbano que Buenos Aires quiere recuperar: son $ 52.300 millones por año a valores actuales, o una pérdida que caería entera sobre las finanzas provinciales.

Los gobernadores peronistas, con fuerte peso en el Senado, están dispuestos a dar batalla y a meter en el baile a la Casa Rosada. Hoy definen su plan de lucha.


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